
A veces, tiendo a pensar que realmente existe una conspiración.
No encuentro motivos para creer otra cosa. Estos oligofrénicos simulan, conspiran, traman y elucubran una sarta interminable de acciones, supresiones y mentiras que nosotros compramos, adoptamos y divulgamos sin dudar.
De un día a otro nos vemos inmersos en una realidad de "ahumadero de ciervo" y allá salimos a debatir en la mesa familiar, en la oficina y hasta en el supermercadito del chino desabastecedor que: "la quema de pasturas, la baja presión, el viento norte y bla bla bla". Ni por un momento nos ponemos a pensar que "vaya coincidencia" tenemos casi cuarenta pirulos y nunca, pero nunca eh, vimos este fenómeno en la ciudad de Buenos Aires (el color del nombre de la ciudad que habitamos no es porque mi editor enloqueció, es una tímida sutileza acerca de la calidad del aire de los días que nos tocan).
Cómo fue que nos metieron al ahumadero? Cómo nadie dijo ni mu acerca de la extraña coincidencia de esta nueva realidad de ciudad ahumada con las aspiraciones desmedidas de los cuatro jinetes del apocalipsis? La respuesta es simple: UNA CONSPIRACION DE IDIOTAS.
A cada paso miro recelosa, busco indicios, detecto gestos en sus caras: a mi no me engañan!
Veo su rostro en la televisión y sospecho que detrás de esa mirada estrábica y los gestos oligofrénicos hay otra realidad. Espero el momento en que deje entrever lo que sospecho, pero nada. Siempre esos mohínes de idiota, siempre esos gestos de enajenado indefenso.
Verlos a todos juntos me produce escalofríos, cuando juegan a la ronda en la Plaza el miedo me invade. Cada día son más, a cada momento hordas de idiotas rentados se suman y sólo la esperanza de que el dinero se acabe o los demás nos despabilemos me mantiene en pie.
(Mi agradeciemiento a una ex suegra que me regalo el libro de Aguinis, que acaso sólo pasó por mi vida para que yo leyera: La Conspiración de los Idiotas)